Vaca Muerta, Guernica, Dady y los afectos

 La noticia en U24 aflige y sorprende. «Dejar de pensar en importar gas, que son divisas que se van del país y por las que no saben cómo sufre Martín (Guzmán) al igual que todos», dijo Alberto Ángel Fernández, el porteño.

Juguemos: me provoca sufrimientos que Guzmán sufra al punto que nuestro Presidente se muestre públicamente (eso: públicamente) afligido por el sufrimiento del Ministro Guzmán.

Tengo simpatía por Guzmán, alguien que es “hincha de tablón” de Gimnasia y Esgrima de la Plata, a un hincha de tablón de Colón de Santa Fe le parece un hermano en la desgracia, nacimos para ser “partner” de los que verdaderamente ganan partidos y campeonatos.

Yo sé lo que es sufrir en la tribuna año tras año. Simpatizo con ése sufrimiento de tripero que, como si la vida fuese grata, le sumaron Maradona y sus múltiples negocios y entripados (nunca mejor usado el término) Corrijo. Además es Ministro de Alberto Ángel Fernández, el porteño,  en binomio presidencial con Cristina Elizabet Fernández de Kirchner, la muchacha del arrabal platense con quien, esto no es ningún secreto, comparte penurias triperas.

Me aflige doblemente lo de Fernández. Su química no es la mejor, tal vez un cambio de componentes en los calmantes (si es que toma) o mío relajantes, si es que usa. Su mirada endurecida frente a las cámaras para contestarle a Mauricio Macri, el hijo de Franco Macri, en mitad de un discurso que iba para allá y terminó en eso, en enojo público con MM, no solo aflige, da también un  tantico de aflicción. De “Miedito”, como diría la politóloga Viviana Canosa, que editorializa noche tras noche por televisión. Un Fernández que responde de ése modo es un presidente con  una impronta desconocida… hasta ahora.

Hay dos elementos diferenciales. El poder del otro componente del binomio y sus seudopodios ministeriales y la compleja lucha por la íntima personalidad, deturpada ante tanto peso específico de la compañera tripera. Dura lucha interior. Esto es sicologismo de entrecasa. Alguien debería analizarlo con rigor científico, a riesgo de ser acusado de pro meritocrático. Los presidentes también pueden enfermarse. Duhalde confesó que tomaba pastillas.

Vaca Muerta es un negocio internacional. Punto… «pensar en tener el gas suficiente, producido en Argentina, es una enorme tranquilidad»… así dijo y fijémonos, Alberto Ángel Fernández fue cuidadoso: pensar en tener…dos verbos en infinitivo. Lo pensamos, no lo tenemos. Al Presidente lo alivia pensar que lo tendremos. Mañana, pasado, “someday sometime”, algún día. Por ahora cuesta, es material crucial y escaseará o escasearía; el verano alivia estas cosas, los m3 de gas, no los kilovatios que ya llegarán con los cortes, incluídos los de la empresa de la familia de Pomelo Neuss. La tranquilidad reina en La Rosada y en Olivos, Macri será culpable. Y tenemos, como plan B, a la pandemia, el coronavirus y la palabra prohibida: cuarentena. Digresión, el giro del escrito (“la tranquilidad reina”) debe entenderse sin dobles o triples intenciones, ni tranquilidad ni reina. Es una vieja metáfora “cuartelera”.

El tema Dady Brieva merece una mirada en escorzo, plantados en otro sitio. El hijo del Comisario Brieva, santafesino de pura cepa, hombre que cruzó los períodos militares y fue Jefe de Policía de la Democracia Santafesina, pasado diciembre de 1983, es quien fija el carácter y el temperamento de su hijo, Dady. Es su padre el que irrumpe. En sus monólogos nostalgiosos él lo contaba. No preocupa que viva en Puerto Madero ni lo que cobra por sus trabajos radiales. De Dady Brieva importa que expresa a una fracción de la sociedad argentina ¿Tenemos mensura de cuantos son los que piensan como Dady…? Y algo que es realmente doloroso pero tan cierto que espanta. No hay reproches desde el peronismo. No los hubo. No los hay ¿quien es el Ministro de Cultura? ¿ quienes los fiscales…? Hay tibios reproches de algunos independientes y enojos (buscados) de otros tan fanáticos y peligrosos ejemplares sociales como Dady. El que dice lo que dice, dentro de un cuerpo político como es el Movimiento Peronista, no está solo. La mas elemental teoría de los emergentes está indicándolo. Brieva no está solo.

El tema Guernica está, para estos días de octubre en este punto. El poder territorial y el simbólico, el gesto que es para los Guevaristas como Pérsico, Elías, Espeche, el hijo de Pajarito Grabois y otros dirigentes menos mediáticos, el poderoso gesto que es la existencia del predio tomado se re significa en la política de Estado. Berni / Kicillof / Cristina. Los intendentes. El PEN. Las fuerzas militares. La manera de construir poder. Le corrieron la pared a Cristina (“ a mi izquierda la pared” alcanzó a decir sin sonrojarse). Vamos de nuevo, no es un asentamiento, no es una usurpación, no es un  pobrerío desesperado por Paz, Pan y Trabajo, es la lucha Guevarista y la definición mas obvia de la frase clave: El poder se ejerce. Lo repetiré con mayúsculas: EL PODER SE EJERCE.

Si se desbarata y se soluciona Guernica será una derrota de los métodos de estos movimientos basales cada vez mas fuertes en una sociedad cada vez mas anarquizada. Y no embromemos con las interpretaciones; Guernica es una señal a la rosa de los vientos, al adentro y al afuera.

Considero, dada la magnitud (hay tomas en Rosario, hay tomas en Santa Fe y la inmobiliaria Mapuche sigue súper activa) de los sucesos de rebelión en Provincia de Buenos Aires que de lo que trata es del siglo XXI y sus cuerpos sociales que se deslíen, los contratos “Rousonianos” que se descangallan y que es eso lo que está en juego.

¿Llorará Alberto Ángel Fernández, el abogado porteño, por Guernica, como por su ministro Guzmán? ¿Irán juntos a la toma, en nombre del poder constituido, los soldados Berni y Dady? ¿De un lado cantarán la marchita y del otro La Internacional? Falta incorporar un dato que no puede desdeñarse. Las mediciones de la televisión comercial las ganan los programas de comida. Símbolo y señal.