Un año de dos meses (a veces de 8 días)

Antes, cuando todo parecía mas organizado y no lo estaba, a los artistas que venían de Buenos Aires a cubrir la temporada en la Costa Atlántica  (5 días en Mar del Plata y dos… a veces 3 o 4 funciones, con “dobletes” en poblaciones cercanas)les ofertaban un  dinero por la temporada. El contrato básico era por eso, por 60 funciones. Eran las que – de suceder el aplauso y la aprobación – salvaban la inversión, el verano, el alquiler temporario… que a veces era con amargo final; se gana y se pierde la frase cabecera de los inversionistas en el balance sobre Marzo, cuando el fin de semana largo de Semana Santa podía ayudar, a veces.

Tres sucesos comenzaron a acompañar esas/estas “temporadas de verano”. Terminan por ser condicionantes para cualquier análisis elemental. Crónicas elementales, como estas.

Una. Las reuniones políticas en poblaciones mas chicas, cercanas, acaso mas recoletas, con toda seguridad mas caras en su costo diario. Se cuenta de amistades de carpas cercanas entre empresarios con políticos que aún se mantienen. Con incidencia en políticas nacionales. Teatro, sol, arena, política y rosca. Muy tentador. Hay un clima político que no se va.

Otra. El crecimiento del teatro local y su lucha en las dos fases, invierno con los habitantes propios, la captura de público visitante durante la temporada de verano. Hay movida y, como todas las movidas “under”, es contestaria y experimental. A veces las dos cosas.

La tercera. La economía de guerra de Argentina, que La Peste aceleró, impuso que al Teatro se fuese poco y nada, acaso una vez. En esta temporada aparecen con permisos municipales mas de 210 espectáculos registrados. Es un primer registro. El número sobre marzo será mayor. En los teatros regalan sets de maquillaje, bonos de compra, paquetes de dos por uno, tres por uno, cinco por uno en el Trasnoche de Calle Rivadavia (una serie de espectáculos que comienzan a las 0,30).

Advertencia, en una quincena registraron 650.000 visitantes. Tal vez haya mas no computados, esos son seguros. Hay gente para todo es la estimación esperanzada.

Oficialmente: “Según informó el Emtur, arribaron 640.243 turistas en la primera quincena de enero, un 67,5% más que en 2021. Claro que para establecer una comparación debería escogerse la primera quincena de 2020, antes de la pandemia. En aquellos días ingresaron 642.128 turistas, apenas 1.885 visitantes más que este año”. Desde el primero de diciembre 2021 hasta el 15 de enero 2022 arribaron 1.511.888 turistas. La inflación anual supera el 50% en Argentina. Alguien deberá explicarlo.

Mar del Plata es, debido a estas condicionantes, un sitio para que los teatros sufran (y La Peste los puso en emergencia, suspenden por Covid19, por bajas ventas, por desesperación o finalmente se van) y para que las compañías locales, los talleres locales, las organizaciones marplatenses presenten sus trabajos de fin de curso; todo un año de ensayo para ofertarse en el verano. Muy pocas “de temporada”, la mayoría una vez por semana. Dos meses, 8 días. Pequeños locales, con pocas comodidades, con mucha ilusión.

“Esto es lo que somos. Miren y aprecien”. Una llama que es para elogiar. Vive en/por/debido esa llamita la esperanza de comunicar, de contar. De estar vivo en el otro. Cómo no entenderlos… cómo no perdonarlos. Indulgencia, perdón, sonrisa, aliento. Eso se merecen.

“Agua, diario de viajeras”, de María Carreras, estrenó el martes a las 22en Cuatro Elementos, espacio teatral que ya hemos elogiado, de 1 a 10 nada baja de los 5 puntos. “Se trata una obra de teatro musical, donde la dramaturgia, la música y la danza conforman una sinergia de alta energía positiva”…

Eso anuncian. ímpetu si, polenta si, simpatía si. El repertorio musical (porque se compone de pequeños esquicios confesionales -teatrales – de las participantes) está integrado por temas populares de autores argentinos y latinoamericanos como Connie Isla, Muerdo, Nación Ekeko, Bomba Estéreo, Antonio Tarragó Ros, Perota Chingó, Jorge Drexler. Tarragó Ross presta el cierre: claro como el agua clara.

Estarán 8 veces (de no mediar problemas personales) presentando su oferta que se reduce a que el agua es elemental y por ella somos. Le suman un pedido de comprensión al lesbianismo, al cambio de sexo, a la aceptación del “hombre chip” que se viene y del alienado por los trabajos, la vida empresarial excluyente y el descuido de los afectos.

Se fue Jorge Corona, se fueron los de Malevo (malambeadores a full) y suspenden – casi todas – algunas funciones por COVID 19 y contactos estrechos.  Menos de media sala, menos, para Romano, Brandoni, Rotos de Amor, y los grandes como Bossi, Fátima, Nico Vázquez no llenan. Caramba, no llenan Dady y/o Rinaldi y/o La comedia del Cervantes a 500 pesos…

Es tan lícito uno como otro deseo. Llenar la sala, dejar un mensaje…y cobrar por ello.

Dice la gacetilla de El Agua: “Las temáticas que atraviesan el espectáculo son el empoderamiento de las mujeres, la revalorización de la vida, el cuidado del medio ambiente, la diversidad cultural, la multiculturalidad, los derechos humanos, la paz, la esperanza. La obra te invita a experimentar diferentes estados y emociones”. Festejemos el entusiasmo que zurce los baches.

Actúan Clarita Campos, Cecilia Candela, Noelia Enrique, Camila Lodola, Magdalena Peral, Melisa Pereira, Laura Sánchez y Karina Viñas.

Un año para 8 días de espectáculo merece un muy bien te felicito. Todos los familiares deberían, van, seguramente irán a verlos. Es lo menos que pueden hacer por ellos. La dignidad es altísima, el esfuerzo también. Ojalá mucho de los “buscas” que vienen desde fuera tengan esa dignidad, ese entusiasmo. Ojalá.