Perón / Perón, que viejo sos…

El 17 de octubre del 2021 se cumplieron 76 años del primer “ágora peronista”, aquella plaza… y aquella noche.

El próximo febrero del 2022 se cumplirán 76 años, de las primeras elecciones en las que ese Movimiento, con boleta electoral prestada, accedió al poder político, a la presidencia de la nación con quien fue su creador: Perón. Tal vez la única consigna que no se alteró: se llega al poder por el voto popular.

Fue un Frente, una alianza, una suma de ideologías de época reunidas a un fin: el poder político. Reformuló al socialismo, al marxismo, a la Doctrina Social de la Iglesia, al “laborismo”, quitándoles carnadura popular definitivamente. Cómo se consigue y se mantiene el voto popular ha sido – es – el karma peronista.

LA BANDA Y EL BASTÓN

Si fijamos un punto caprichoso de encuentro en el 2011 estaremos a una década de aquel almanaque y es posible afirmar, con números que nadie puede ocultar, que el eje del peronismo, sus restos y sus derivaciones, confluyen en esta década – caprichosa – en Cristina Elizabet Fernández de Kirchner, la muchacha del arrabal platense. Causa escozor a muchos advertir aquel y este sube y baja en la montaña rusa donde estamos. No es posible negar a CFK; a Perón menos, obvio. Saldo: lo que había y lo que hay.

COMPARADO A QUE…

Cuando en la década del ’80, con Miguel Roig, escribimos un libro (“Perón y su tiempo”) advertimos los detalles del mundo fuera y el mundo dentro del peronismo. No eran especulares, sostenían diferencias difíciles de explicar. Con Perón se fraguó un Gardel y Lepera auténtico (“el mundo seguía andando”)

Fue un libro adelantado, nadie escribía sobre Perón. No fue un éxito editorial. Pensamos re editarlo. Será tarde pero, a la vez, un gustazo.

De aquel lado del espejo Octubre de 1918, la República de Weimar, El General Franco, De Gaulle, la Larga Marcha, Neruda, Getulio, Fidel, “la cadenita”: de Stroessner a Ibáñez del Campo, Rafael Leónidas Trujillo, Rojas Pinilla, Fulgencio Batista y los inatajables: Sartre/Camus, Churchill, Corea, Breton Woods, Chaplin (siguen las firmas)… estaba claro que el libro aquel, “Perón y su Tiempo”, dejaba fuera el mundo o que, mas claro, mirar el mapa desde el peronismo deja fuera al mundo.

EL ENEMIGO NOS SALVABA

Jorge Abelardo Ramos había leído a Marx y Bakunin, Trotsky, Lenin, Gurdief, Sun Tzú, Confucio, los griegos… cuando le acercaba escritos a Perón y Laclau, aquel discípulo que escuchaba al “colorado”, estaba obligado a leer.

Es Sun Tzú quien sostiene que eligiendo al enemigo se gana la batalla. Es Carl Smitt el que sostiene que la política es “amigo-enemigo” y es Laclau el que le explica al matrimonio K que teniendo un enemigo se tiene, retiene y se entiende “el poder”. Variantes de “por cada uno de los nuestros que caiga caerán cinco de ellos”. Cuando dice “vuelvo descarnado” y aclara que “lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie” se refiere a un armisticio, es un general, entiende de esas cosas. Entendía. No era consenso. El peronismo no tiene Moncloa. Es hagan caso, es por aquí. Ayer y hoy.

LA GESTA SIN OLVIDO Y CON RENCOR

Mas allá de su biografía y el recorrido de sus domicilios hay dos hechos que deben entenderse como únicos. La plaza, ése ágora nocturnal del 17 de octubre de 1945 y el exilio, compuesto por 18 años de lejanía, censura, prohibiciones, encierros, cárceles, muertes, venganzas. Fueron 18 años de prohibición.

El retorno, en la década del ’70, abre el circuito para que personalidades como Ceferino Reato, periodista, entiendan que los argentinos no nos fuimos (Reato sostiene: ”El ’70 , la década que siempre vuelve”) que todavía vivimos en el ’70. Una asonada popular y 18 años de prohibición para venir a morir.

Reato, estimado colega, se aprovecha del duelo inacabado. Perón no ha muerto y no hay modo de quitarlo de la memoria… parece que no hay modo de quitarlo del presente y tal el eje de nuestra cinta de Moebius. Ese duelo inconcluso y nuestra ineptitud intelectual nos retiene. Explicar el pasado es re escribirlo. Penélopes tan estoicas como mentirosas.

SOMOS LA RANA Y EL ALACRÁN

El peronismo es Rucci, dirigente gremial peronista que no se enriqueció…  asesinado por guerrilleros urbanos peronistas en esa década. Reato es periodista, merecería ser historiador o cirujano. Destripa la quietud de una Argentina inmovilizada.

En estos días se cita a Juan Carlos Torre y su modo cruel, real, realmente cruel de advertir sobre quienes están sentados alrededor de la mesa del poder. Ni Marx, ni Hayek, ni Keynes, ni Piketty o, por caso, sus personeros. El sociólogo elige a los fuera de toda ley y todo  inventario. Los sin nada. Son ellos los que interpelan al Estado de la Justicia Social ausente. No es posible una respuesta. El peronismo no acepta la pregunta. Sería/es su agonía, su muerte.

Torre omite el disparador que quitó la sábana del siglo XXI. La Peste. No tiene porqué mencionarlo, él sostiene que aquello que existía, aquello que se daba por sabido sobre quienes discutían la economía, sus divisiones y dividendos, no son los mismos y acierta.

DESNUDOS Y SIN EL BOMBO

No hay quien analice el peronismo y oferte una salida. No hay quien entienda este cruce al Siglo XXI. En rigor no hay quien se siente sobre este volcán y planifique. El volcán no es argentino o, mas claro, no es solamente argentino, pero aquí está en erupción. El 40% ya no tiene nada que perder pues ha perdido todo. Hasta el Salario Básico Universal es utópico en Argentina.

Aquello que sostenía al peronismo: una justicia distributiva, una recategorización del trabajo y el reparto de la torta económica… (y quien tenía a cargo tal distribución) es un sonoro agujero en las calles. El peronismo es aquella inquietud por la Justicia Social y esta quietud por los fuera del sistema productivo y parte inatajable del sistema social. Pasividad. Incompatibilidad. El río callejero suena y suena.

El 40% del país pide pan, no le dan y vuelve por mas… . Se lo piden al Estado. Es imposible escaparse al análisis de la foto. La imagen dice que el 40% está en las calles, no trabaja ni trabajará, no sabe donde, cuando y como, pero exige comer.