Perón está perdiendo el tiempo

Un amigo estaba con Perón cuando recibió, el General, la información (en Madrid, residencia en el barrio Puerta de Hierro) que el General Lanusse había indicado una fecha clave para estar en Argentina y certificar su candidatura, quien no estuviese antes de ése día no podría aspirar a la candidatura en elecciones que se habían pactado con los radicales y otras fuerzas antiperonistas… y algunos peronistas también.

Trascendió una frase tan irreflexiva como puede corresponder a un General de Caballería, Lanusse lo era (se recuerda que estuvo a cargo del Cuerpo de Granaderos a Caballo cuando se inauguró, con gran pompa y poco sacrificio el Monumento a la Bandera –paréntesis de paréntesis —  que recién fuera declarado Monumento Histórico por Julio Bárbaro, Secretario de Cultura durante la Primera Presidencia de Carlos Menem, con la intendencia a cargo de Héctor Cavallero) la frase atribuída:..” vamos a ver si le da el cuero…”

La respuesta del General Perón, como reflexión, aun la recuerdo por lo vívido y emocionado del relato del contemporáneo, rosarino, que estaba presente.

El General sostuvo que volvería cuando él lo decidiese y masculló: el tiempo da la medida del poder, si yo manejo el tiempo es una cosa diferente a que el tiempo lo maneje otro…

Palabra más, palabra menos, esa fue su reflexión casi automática, era parte de su estructura de pensamiento social, político, estratégico y donde es evidente que las enseñanzas, las lecturas habían avanzado con ese tema. El momento de la batalla, de eso se trata. Sun Tzú, Von Clausewitz, cuestión de elegir maestros de la táctica y la estrategia.

Buceando en el Perón Público aparece un punto: ¿Qué hizo y porqué estaba retenido en la isla Martín García?

Para quienes no lo crean así, en algún lado estuvo retenido el 17 de octubre de 1945.

Ese punto define, es una presión de los dirigentes y los actores del laborismo, con pocos espontáneos de un incipiente gremialismo no marxista ni anarquista, la que se aproxima a Plaza de Mayo y pregunta, pero también hay una especulación temporal. A qué hora y porqué aparece Perón.

El drama, el suspenso, la definición por la noche / noche, con Perón en el balcón, es parte de la historia, también de la liturgia peronista. Hay allí otra mensura del tiempo. Fue sobre el cierre de la noche del 17.

El cierre de la belicosa jornada le pertenece y se narra triunfal. Tal vez el primer relato. He dicho, repito: Perón construye su relato…peronista.

Las actuales definiciones, escasas y muy específicas, por parte de CFK, aportan una situación con semejanzas. Su manejo de los tiempos es un manejo del poder.

CFK, de manera independiente a la Historia, está construyendo su relato. A él tendremos que ajustarnos en los tiempos por venir.

Es necesaria esta advertencia. Todo el peronismo tiene juegos del tiempo. El avión negro. El voto a Frondizi. El voto en Blanco. Decisiones sobre el tiempo de la civilidad. Con Perón vivo, desde el 16 de setiembre de 1955 hasta su retorno en 1973, después hasta su muerte, había siempre una pregunta y una advertencia. Qué dice, que hará Perón. Esperemos,” hay que ver qué hace El Viejo”…

Lo particular de Perón es que, después de su desaparición el 1º de julio de 1974, sus fechas religiosas, su liturgia eran (¿son?) parte del juego del peronismo para sostener el eje: festejar las fechas de Perón otorgaba poder, al menos en el sector que aceptaba esta historia, esta tradición, estos fastos. Al parecer hoy no sucede.

Se transcurría en el folklore del peronismo con las fotos por detrás y las conmemoraciones como concertantes.

La más torpe de las argucias sostiene el andamiaje: Si Perón viviera…

Párrafo aparte el 26 de julio y la muerte de Evita. Sobre esto, sobre Evita y su impulso en la sociedad (pulsión, revancha, adhesión emocional sin reservas, idolatría…) conviene mirar, con el manejo del tiempo y del suspenso, el juego de “El renunciamiento”.

Se sabía, estaba decidido, era una imposición militar inabordable, no podía ser candidata; el peronismo logró convertir la decisión de terceros en un “Renunciamiento Histórico”. —“Renuncio a los honores y no a mi puesto de lucha”…

Aún esta frase es el centro de ésa liturgia. Un ejemplo feroz del relato. Con mi debilidad, mi pecado, mi claudicación, mi impotencia construyo una historia de martirio y de sacrificio. Hay hechos actuales que remedan torpemente aquel «Renunciamiento”, torpezas que no le quitan efectividad.

Formidable construcción de un relato. Poco importa la mentira de la frase, en los relatos no se busca verdad, se busca impacto, penetración y convertir, esa narración de los hechos, en los hechos mismos.

Los relatos reconfiguran el tiempo. Es difícil, para la historia, escapar de cuestiones que los relatos imponen.

Un ejemplo tremendo. Fueron son y serán menos de 10.000 los desaparecidos. El Relato dice 30.000 y así se quedará. La narración de los hechos se convierte, al cabo, en los hechos mismos.

Entre octubre y noviembre, cada año, aparecen fechas de la liturgia que, al considerarlas eje de aquel relato sirven para demostrar, palmariamente, qué queda de aquellos amores, como dice la canción francesa (Que reste-t-il de nos amours ?)

El nacimiento de Perón y la jornada del 17 de octubre de 1945 fueron una definición del tiempo clavado allí pero ay, ya no pesan y llevan a un atrevido pensamiento: se está yendo Perón, de su gran batalla, el Tiempo, y ante esta etapa de su flecha (del tiempo) lo encuentra disminuido y debemos interrogarnos concretamente: ¿Perón, está perdiendo El Tiempo?

No es necesario abundar en ejemplos, baste decir que la multiplicidad de actos y el sustantivo: Presidente, pasean por rituales menores, ridículos si se los compara con aquellos, los respetuosos signos de veneración. El Presidente del Peronismo mandaba sobre este. No parece una certeza.

Tal vez los últimos rituales, apagados, perdedores definitivos si se los confronta con la maraña de algoritmos y el looping que las redes encierran en su posesiva existencia. También con la variable “Generación”. Las que conocieron, entendieron o se desentendieron, pero estaban incluidos en la contemporaneidad, han desaparecido y encontrar a Perón es una tarea de buscadores en ordenadores y celulares.

Es necesario advertir, esto si es aviso, porque no todos miran desde el mismo ventanal: el ritual de esperar el mensajito en redes de CFK tiene más aliento que las fechas claves, como la de  “El Retorno”.

En estos meses, el Tiempo como una de las coordenadas después de La Peste, tiene este  Ritual. Lo más comentado. Con los dos componentes de la pasión: amor y odio. El Espacio, completando coordenadas, se amplió, ahora el mundo es seriamente ancho y ajeno, pero se lo reconoce cercano. La espera de esa señal le confiere poder.

También es justo advertir: los que nacieron con las redes puestas no son parte de iconografías como aquellas que entusiasmaron a tantos por tanto tiempo. Es de ellos el porvenir y lo perciben diferente. Permiso: se perciben diferentes.

Es otro el juego, hay una línea del tiempo mundial y un concepto: no hay más acontecimientos únicos, todo podemos encontrarlo en un archivo en La Nube.

Los “contadores de visitas” en La Nube dirán cuántos visitan a Perón y cuantas veces, por todos los medios de fantasía, más los reales, obedecer o aceptarlo como jefe. Nada. El mandamiento es el que proviene de CFK, que sería infinitamente más visitada que Perón. Amor y odio otra vez… poco importa.

¿Es este un número importante para el  total del tránsito en La Nube…? No.

Esperar el mensaje de CFK y actuar en consecuencia es bueno, malo, como lo calificaría…

La desaparición de los rituales de veneración a Perón es bueno, malo, como lo calificaría…

Argentina depende de esos rituales eso es bueno, malo, como lo calificaría…

No me pregunte a mí por las respuestas, solo soy un periodista; los periodistas hacemos preguntas.

Por las dudas, los griegos sostenían: solo desde la realidad nos aproximamos a la verdad.