Milei no es Leonardo Favio

Esta es otra nota queriendo encontrar el contorno de Javier Milei. Toda aproximación  es lícita, tal vez innecesaria, pero seguramente obligada. Acaso al revés, obligada pero innecesaria. Es parte de un cruel realismo mágico que descubre el secreto de los Reyes Magos y el niñito Dios la presencia de Milei como presidente. Ensayemos nuevamente.

Circula un video en el que Javier Milei imita a Leonardo Favio. Está claro, mas allá de toda discusión, que nadie imita a quien no conoce. Puede imitarlo como llave para entrar en un círculo, por burla, por admiración. El que imita reconoce a quien está representando. Para bien, para mal. Es así.

No puedo adentrarme en las profundas razones por las que Javier Milei imitaba a Leonardo Favio. Allí aparece el video en la biografía no escrita (todavía) de Javier Milei. Su biografía es una información en desarrollo.

Favio es un personaje importante, muy importante y con diversas calificaciones, pero no puede ignorárselo en la segunda mitad del Siglo XX en Argentina y en el ambiente del arte en todo el mundo hispano.

Wikipedia quita todo intento de corrección a quien lea este texto: “Fuad Jorge Jury Olivera (Las Catitas, 28 de mayo de 1938-Buenos Aires, 5 de noviembre de 2012), más conocido por su nombre artístico Leonardo Favio, fue un cantautor, director de cine, productor cinematográfico, guionista, militante y político argentino. El pico de su popularidad abarca desde mediados de los años 60 hasta principios de los 90.

En su faceta como cineasta, Favio es considerado un director de culto, uno de los más brillantes cineastas de su país y el director argentino que más premios ganó. Sus películas Crónica de un niño solo (1965) y El romance del Aniceto y la Francisca (1967) suelen ser evaluadas entre las mejores de la historia del cine argentino. Una parte sustancial de su vida se relaciona con la adhesión y militancia en el peronismo. Resultado de ello es su película Perón, sinfonía del sentimiento (de 1999), un documental con una duración de 6 horas”. Hasta aquí, quien objete algo, vaya a quejarse a Wikipedia. No están, en la biografía de Favio ni la Historia Oficial ni El Secreto de sus ojos. No son de Favio.

Hay una anécdota, seguramente apócrifa pero posible, que Favio recitó: “hoy corté una flor y llovía, llovía” …

-Chau, ya está, ahora hay que armar la canción- eso habría dicho. Ni referencial ni denotativo, puro código connotativo, muchísimas cosas se desprenden de la frase, que abre un mundo. Es un costado atrayente del artista: su capacidad para tal apertura.

Encontrar una frase es encontrar “el estribillo” y así se llega a la canción popular. Solo por diversión agrego otra de Favio: “Hoy la vi, fue casualidad, yo estaba en el bar, me miró al pasar…”

Perdón, debo sobregirarme en la digresión: “Te vi, juntabas margaritas del mantel…” (Páez) Hay disparadores de mayor y de mediana categoría connotativa pero el que así trabaja, sugiriendo infinitas cosas según quien lee, porque eso es connotar, abrir las puertas, el que así trabaja deja huellas.

La fotografía del afiche de “Crónica de un niño solo”. La boca abierta en el grito moribundo de Juan Moreyra. Favio vivió para dejar huellas.

La misma Wikipedia sostiene: “Javier Gerardo Milei nació en el barrio de Palermo, Buenos Aires, el 22 de octubre de 1970, siendo el hijo mayor del matrimonio entre Norberto Horacio Milei (n. 1945), entonces chofer de colectivos de la línea 111, y Alicia Luján Lucich (n. 1950). Su padre posteriormente comenzó a adquirir unidades, fundando la empresa Teniente General Roca SA, que tuvo a su cargo las líneas 21 y 108, hasta su venta al grupo DOTA en 2007. En una entrevista en 2018, manifestó que sufrió violencia física y psicológica por parte de sus progenitores, lo que lo llevó a distanciarse de ellos, y a refugiarse en las figuras de su abuela materna Elia, hija de italianos, y de su hermana menor, Karina, con quien tiene una relación estrecha y es su principal consejera. Dictada la cuarentena durante el gobierno de Alberto Fernández, se hizo cargo de la manutención de sus padres y recompuso su relación.

En su infancia jugó al fútbol en la posición de arquero, primero en los clubes de barrio Alvear y El Ideal, y luego en las divisiones inferiores del Club Atlético Chacarita Juniors, entre 1983 y 1989 posteriormente armó una banda de rock, Everest, en la cual tocaban canciones de The Rolling Stones en bares del barrio de Palermo, siendo cantante y compositor de temas propios.

Desde 2017 hasta 2022 Milei fue el anfitrión de su propio programa de radio semanal llamado Demoliendo mitos. En 2018 debutó como actor en su propia obra de teatro llamada El consultorio de Milei, con Claudio Rico y Diego Sucalesca. La obra fue dirigida por Nito Artaza. En 2019, la revista Noticias lo ubicó en el puesto 27 entre las 100 personas más influyentes de la Argentina. El 22 de abril del 2022, Milei participó en la conferencia de prensa que ofreció el Partido Demócrata en Mendoza, donde promovió su candidatura de cara a las elecciones presidenciales del 2023. El 8 de octubre de 2022 participó del evento «Viva22», protagonizado por Santiago Abascal, presidente del partido político Vox. El 8 de mayo de 2023 confirmó que su acompañante de fórmula como vicepresidenta sería su compañera de bloque Victoria Villarruel. El 2 de agosto de 2023, mediante una transmisión en vivo desde su cuenta de Instagram, Milei presentó su plan de gobierno definitivo en caso de ser elegido presidente, previendo una «reducción drástica» del gasto público, despido de cargos políticos, reducción de impuestos, la eliminación del Banco Central, y promoviendo el fomento masivo de obras particulares financiadas por el sector privado”. Si alguien cree que hay incorrecciones dirigirse a Wikipedia, de allí se tomaron estos datos. Milei también esta dejando huellas. No van en el mismo sentido.

Crónica de un niño solo y Romance del Aniceto…. Fueron filmadas antes que naciese Milei. Fuiste mía un verano es de la misma época. Años del primer Serrat y de Balada para un loco, el Piazzolla cantado. También Sandro y Palito Ortega.

La década del ’70 a pleno. Es lícito preguntarse qué vio, sobre la época de las imitaciones en su historia, que vio Javier Milei (convengamos Leonardo Favio, antes Alberto Castillo, el gimoteo de Sandro…el ulular de Horacio Guaraní…los cantores con excesos posturales y fuerte impronta personal en su manera de “decir” las canciones, son mas tentadores para una imitación de los tics del personaje) a qué se aferraba para esa imitación, cuya filmación aún hoy circula. Una comodidad para que lo aceptasen en un programa con una imitación fácil de lograr, tal vez una referencia a qué se escuchaba en su hogar, en su entorno, el caso es totalmente cierto como misterioso. Milei imitaba a Favio en público y como parte de una actuación.

“Yo no soy un director peronista, pero soy un peronista que hago cine y eso en algún momento se nota. En ningún momento yo planifico bajar línea a través de mi arte, porque tengo miedo de que se me escape la poesía” (Leonardo Favio)

Avance por la izquierda, retome la derecha. Pare. Mire. Escuche. Cuidado con los trenes. Toque el botón. Cuidado, camino de una sola mano. El código referencial es sólido. La referencia necesaria. No mas allá. Javier Milei dice ”No hay plata”. Poco que agregar. Se cierran las puertas. Está lejos. Es mágico el Favio aquel al que imitaba Milei .

Aquel Favio decía: “Y nació un día 28, es mucho más viejita que las otras. Un día 28 de septiembre, de hace ya como 30 años. Ustedes dicen como hace para acordarse, creo un día 28. Bueno es que los días 28 son trágicos para aquellos que tenemos que pagar el alquiler. Yo en esa época tenía que pagar el alquiler y cada vez que me tocaban el timbre no sabía dónde esconderme. Yo recuerdo que en un amanecer me levanté, me puse a jugar con la guitarra, en esa época brillaba en todo su esplendor un gran juglar latinoamericano llamado Leo Dan. Dominaba todos los mercados del mundo de habla hispana …./ Yo me dije, como hace Leo que, que penetra tan hondamente en el corazón…/Y yo digo, tal vez yo intelectualizo mucho la cosa, porque Leo en un día como hoy simplemente diría: Y llovía, y llovía y porque yo corté una flor. Después era cosa de locos porque, era cosa de locos como entraba en la gente y así tratando de imitar ese maravilloso juglar, tratando de robarle su estilo. Ya casi a las seis de la mañana terminé esta canción que más que canción que fue una especie de rara alfombra mágica que me llevó por todos los países del mundo de habla hispana, una rara alfombra mágica que me hizo conocer cada lugar de nuestra América latina y España. Esta mi canción más simple que conoce idiomas que yo ignoro, porque fue traducida al francés, cantada en Francés, en hebreo, que sé yo La versión… todavía vivo de ello. La verdad, mi jubilación es esa canción”… (tomado del ciberespacio, del señor Google)

La jubilación de Milei viene, vendría, de una cosificación: La Casta. Y del código referencial: no hay plata. Ni bueno ni malo. Es todo un descenso intelectual. Esa caída no la mejora la maldición sin punto ni coma: “viva la libertad carajo”.