Los números de Miguel

La señora Cristina, la señora Elisa y el señor Miguel, Roberto Miguel Lifschitz no hablan de la peste en mi pago.

Sus preocupaciones son otras. Limpiar un prontuario que la historia entenderá de formas muy diversas. Recuperar la categoría de Walkiria de las catástrofes, después que su soldado de la épica republicana fue condenado por inepto para resolver cuestiones de Estado. Recuperar el centro de la escena desde el mutismo.

Cristina y Miguel están obteniendo mejores resultados. Las mediciones de CFK no se mueven. El 35% la quiere a como de lugar y, por ende, hay un 65% que no la quiere nada y un 5 % que no se expide.

Aclaración, los números están alterados, redondeados para una explicación teórica. Una encuesta mensual es una foto.

Los números de Miguel son buenos en todas las poblaciones pequeñas de la provincia. Bajan del 50 en Rosario y son raros en Santa Fe.

BAILARINES DE LA POLKA

En Rosario las mediciones de Javkin son altísimas, Es más, el último insulto colectivo en Rosario lo recibió Perotti y no la intendencia (una ciudad fenicia, cuyo escudo heráldico es un pagaré, como decía el poeta Daniel Giribaldi – “googlear” sin miedo, existió) y el gobernador fue insultado por no autorizar aperturas, abrir más o menos horas, en mitad de la peste, los negocios para vender un plato de fideos y un entrecotte con papas fritas…en el mismo barrio donde “La Usina” de Miguel cruza intelectuales de toda laya para hablar de cualquier tema, menos de pandemia y economías regionales, de seguridad y presupuesto. El Barrio es “Pichincha”. Llamativo.

Que no lo insulten a Javkin no deja del todo feliz a Miguel. Javkin tiene números propios, como los tiene Leonardo Caruana, su hombre en salud. Lifschitz no tiene nada en común con ése sector y más, lo enfrentaron. Nadie gana la provincia sin ganar Rosario o al revés. El fracaso de Bonfatti, su caída estrepitosa, se debe a que Bonfatti / Fein fueron nefastos para el rosarino. “Los monos” y Bonfatti están atados en el imaginario popular y la ciudad socialista desmadrada con la Fein son, todavía, dos mochilas de pecado y, en sustancia, el activo que obliga al perdón a Javkin. También la peste, claro está.

La Peste en mi pago acalló orgullos mediáticos de concejalas (mediáticas) que nada pueden contra la Peste y concejales émulos del guevarismo que, por la misma razón, nada pueden hacer, excepto arremangarse… sin fotos publicitarias. Aburrida tarea para una revolución que nunca fue ni será y que, hoy, no asegura votos. Los/las concejalas que viven en barrios cerrados no hablan de la peste. Javkin baila la polka, Perotti viene a bailar la polka, Lifschitz se hace el sordo y apenas Pullaro tiene discurso. El resto de las espadas de Lifschitz son soldadesca que no ganaron batallas ni electorales ni mediáticas.

TODOS LOS MESES UN NÚMERO SIMILAR

En cada mes, se dice extraoficialmente (y no hay interés en dejar en mal estado una altísima fuente) Lifschitz pregunta: yo tendría que decir algo…. Con ése modo tan particular que tienen los hiperpersonalistas de dar por resuelta la pregunta con la sola formulación. En todos los casos acepta la respuesta. Hay Pandemia, sería un egoísta o un aprovechado el que impute gastos o diferencias presupuestarias…asiente, se dice que entonces sugiere. Bueno que alguno de los pibes, que están sin hacer nada, salga a patearle los tobillos al gobernador…

Siempre hay “pibes” en la oposición que desean ganar, conservar su puesto de privilegio. Es la vida política.

En el peronismo la situación es diferente con un número similar. El número de Perotti, medido por sus enemigos, no ha descendido como esperaban y, acaso, la Peste en mi Pago tenga lo suyo en cuanto congela todo y, si todo sigue helado, allí se quedará Perotti. Detalle. Pocas espadas políticas las del Gobernador. Adviértase: digo “políticas”.

Donde hay diferencias es en Santa Fe de la Vera Cruz. Tenían un número similar Lifschitz /Jatón. Tenían. Miguel clava sus 50 y Jatón en cada foto con el gobernador se altera pero claro, no puede sacarse fotos con Lifschitz ¿para qué?

BOINAS BLANCAS SE BUSCAN

Los que miran estos números son los dueños del 50% del territorio, los senadores radicales. El otro 50% también los miran, son los senadores peronistas. Con tranquilidades diferentes. Ojo, los senadores están todos tranquilos.

Miguel no tiene un nombre fuerte para proponer en la primera concejalía rosarina (2021) y no quiere romper con Javkin. Los radicales menos, pero Javkin les tiene menos aversión a los boinas blancas y menos confianza. Javkin tiene el dedo y la lapicera… y la foto.

Miguel no conoce Santa Fe ciudad como para proponer a quien se le antoje. Uboldi –  Pullaro son los nombres para dos cosas. Diputaciones nacionales, Senadurías Nacionales y, si cabe, disputas territoriales. Contigiani fue un yerro y Enriquito una ausencia previsible.

Los analistas, de tanto mirar otras cosas, no advierten que el PSP es –  hoy por hoy – una minoría en una ciudad de una provincia.

Los radicales, de tanto discutir zonceras, no advierten que son parte de una historia que comenzó en el Siglo 19.

EL BOTÓN ROJO VENGANZA

En el peronismo conviene recordarle a los cronistas que, por más que haya distracciones del orden que sea, es difícil esquivar este punto. El peronismo es gobierno nacional.

El primer gobierno peronista es F/K/F. El segundo es el del Senado. El tercero el de Diputados. El cuarto el de Gobernadores de provincias autosustentables, el siguiente de provincias dependientes absolutamente.

El peronismo suele usar el botón rojo como en aquella famosa película (el lado oscuro del corazón) cuando, terminados los amores, la sola opresión del botón mencionado, mandaba al sótano las ilusiones vencidas. Hasta Miguel lo sabe, aunque tengo entendido que va poco al cine. Miguel no dará ningún nombre hasta que no sepa que pasa en el peronismo. Nada es sencillo en mitad de la Peste. Si Miguel fuese hombre de campo recitaría: “… vaca que cambia ‘e querencia…”