Los Ángeles es un lindo infierno

 

La calle mas larga es Sunset Boulevard, una larguísima avenida pero eso no es nada, porque los autos andan. Andan bien. Son nuevos. Hay viejos, claro, pero hay muchos autos.

Me volví defensor incondicional de Uber. También de alguna aplicación similar. Te dicen donde estás, te dicen cuánto te costará, con qué auto vendrán y como se llama el conductor. Da el okey y chau. No me importa, francamente no me importa cada contrato basura que exhiben en mi pago para certificar que tienen empleados y se quedarán en la calle. Es malo y mas que malo el servicio de autos de alquiler en Rosario. Con menos cobardía y pecho menos frío revisarían la ordenanza de servicios especiales nuevamente. Esta vez sin favorecer a los que transportan mal, cobran caro y tienen miedo de auditarlos. En “Mi” ciudad hasta un conocido jefecito de la droga tenía varios autos de alquiler. Como pudo, quien se los facilitó, quien se distrajo, como sigue esa historia… Envidia provocan los gobernantes con pecho caliente.

Cualquiera sabe, debería saber, hay un camino real porque era colonia española, tiempos de virreinatos. Alguien perdió California, alguien la ganó. “Listooo”, se “pagaaaa” .Aquí viven 16 millones de personas. Lo mismo que en Provincia de Buenos Aires, casas mas, casas menos… dirían los Hermanos Ábalos defendiendo Santiago del Estero frente a Nueva York. Muchos nombres en español de calles y héroes. Hay un Chávez que fue bueno, peleaba derechos de la minoría junto a Luther King. Tiene un pedazo de Sunset Boulevard. Envidio que sepan reconocer sus héroes sin problemas.

En Los Ángeles en los últimos 10 años llovió poquísimo. Sólo 5 lluvias en el año que pasó. El último quinquenio fue considerado “desastre”, pero hace 100 años una compañía privada (ejem, “privadaaaaa”…) resuelve agua y luz. Los Ángeles es un valle desertificado que se riega artificialmente y todo florece. Nadie se enoja con los que proveen agua y luz, solo negocian y negocian. Envidio mucho que sepan negociar. Ah… hay una “Venice”, una zona de canales que dan al Pacífico. Vive gente, ardillas, pájaros. Se vive, che

Viajar se viaja antes de viajar. En Argentina son días de negociación por los pasajes, qué ropa, en qué valija, con que pasaporte…¿ Estará la Visa en orden?… nada es sencillo antes de viajar. Dinero, débito, crédito, tarjeta o cash. Dudas para evadir, que eso somos: evasores seriales. Quise pagar una compra de 24 dólares con un billete de 100 y me preguntaron si tenía tarjetas. El billete es sospechoso.  Ah, los Uber son con tarjeta, todo en blanco, nada en negro. Andan los teléfonos, el wi fi, el pavimento, las calles. Maldición, cuanta envidia.

El avión es un problema de abdomen, de caballerosidad, de prostáticos versus dormilones, en esos baños, semejantes a los baños químicos de los recitales, pero a 10.000 metros de altura, no se descuide, un bamboleo y todo sale de su curso legal. Ni hablar si lo suyo es un problema de aguas mayores.

Digo, sostengo contra toda forma de opresión ,que la comida chatarra está engordando al mundo como un atentado a la salud. El Big/Mac no es una medida de la economía, sino un medidor de como decae la salud universal. Consejo: no coma ni permita que coman comida chatarra, ni siquiera si la inauguran con la fanfarria municipal pero cuidado: la mas grasienta e insaturada de las bombas de colesterol y triglicéridos es buena, si se compara a la comida de telgopor salpimentado de la bandeja de simulacro de almuerzo /cena / desayuno de los aviones.

La comida es un problema en cualquier lugar. La economía, relacionada a costo/ganancia de la gastronomía es uno de los grandes disparadores de quejas. No tener para comer es un argumento de base para el robo, ya no hay revoluciones tempranas.

Caminar por Los Ángeles buscando u cafecito al paso, uno de miga y queso, la “milanga” o “la tira banderita” son ensueños, Borges diría ”son  embelecos fraguados en La Boca”. Tuvimos que acostumbrarnos al “hot dog” pero en mi pago el chori le da pelea. Cuando en un comedor le digan no tiene picante, que es  normal, es usual, plano, simplemente desconfíe. Tiene. Siempre tendrá picante, es una orden mejicana.

Visitar a Los Ángeles viniendo de la llanura implica el riesgo de no entender que los impuestos se pagan al consumir y eso es así. Punto. Que los autos doblan, las luces están, los horarios se cumplen, la policía persigue a “los choros”, las multas se pagan y cada quien vive como quiere sin mirar ni atrás ni al costado.

Pasé por la puerta de Netflix y Sony pero no entré, ya es suficiente pagoar el abono mensual. Saqué la foto de la estrella de Alfred Hitchcock en el boulevard de las estrellas ( ese viejo fue jun  capo total) y no conseguí ni un cortado doble mitad y mitad y menos un platito con queso. Advertencia: no pida tinto y soda.

Los Ángeles se la robaron a la Corona Española en mitad de un desbarajuste. No se aflija, con ésa costumbre de cumplir lo que se pacta, que quien infringe la ley va preso, no creo que lleguen muy lejos. Termino el paseo y vuelvo. El cartel que dice “HOLLYWOOD” ya se cayó tres veces. Demasiadas calles y autopistas en buen estado. Demasiado verde. Tiene que terminar mal una ciudad donde las cosas andan tan bien.