La ”Gacetilla” está equivocada

La mas grande apuesta teatral oficial se presentó en la semana de agosto que cerraba el sábado previo a las elecciones Paso nacionales.

La información de prensa decía: “ Las desventuras de un circo familiar, fundado hace 40 años, que hoy atraviesa su peor crisis económica. Con la caravana varada en la pampa, sin dinero para avanzar y acechados por una manifestación del gremio de los enanos, los integrantes de la compañía harán todo lo posible para escapar de las deudas o conseguir un número artístico que los vuelva a llevar al estrellato de una vez y para siempre.

Una comedia desopilante con una mirada fresca y actual de la democracia, que a través de personajes tan excéntricos como entrañables reflexiona sobre los desafíos de las sociedades actuales.

Obra teatral ganadora de la 9° edición del Programa Comedia Municipal «Norberto Campos». Autoría y dirección: Felipe Haidar. Asistencia de dirección y de dramaturgia: Ludmila Bauk. Elenco: Jesica Biancotto, Carlos Chiappero,  Carolina Hall, Agostina Prato, Nicolás Terzaghi, Juan Pablo Yévoli.

Funciones: Jueves y domingos a las 20 h; viernes y sábados a las 21 h. Hasta el domingo 27 de agosto.

Entrada: $1500. 2×1 para estudiantes. Jubilados: entrada gratuita.”

Fin de la gacetilla que cuenta casi todo. Los avances de algunos colegas sobre el tema amplían esta gacetilla que, como toda gacetilla de prensa avisa sobre el porvenir. Lo que sigue es una impresión- crónica de autor –  sobre la realidad de la obra.

El Teatro La Comedia (el de calle Mitre y Cortada Ricardone) es el mas grande escenario municipal para teatro. Buena acústica, buena visión, bien cuidado. Cuesta dinero y oficio de trabajadores municipales que a veces no cobran horas extras. Hay una partida presupuestaria para obra, un concurso, un escenario. Esto no es improvisación: es lo que Cyultura municipal quiere que se vea de Rosario.

La “toma” simbólica de La comedia. Estuvo tres semanas sin actividad para el pre estreno de la obra que aquí comentamos, tiempo utilizado para “montar” escenografía y decorados. Seguirá afectado a esta obra todo lo que resta de Agosto. Jueves, viernes, sábados y domingos. Vamos, mientras el cuerpo aguante. Nada se puede hacer con un escenario “tomado” por un circo.

Punto alto escenografía y decorados. Alto costo. Alto laburo. Un importante trabajo de armado. Ya se dijo. Actividades cerradas semanas antes.

De qué va la cosa. La demostración visual de la decadencia de un circo y del cómo se pierde el buen gusto, la relación de los espacios y la irrespetuosa gama de colores aparece como una muestra deslumbrante de aquello que llamábamos Kitsch.

Escenografía y decorado. Si fue trabajo ideado felicitaciones. Si no lo fue el hallazgo habla claramente de la suerte de quien lo puso encima del tablado. Recomiendo mirar ése trabajo, no deja resquicio; el desafío de los colores que no deberían complementarse, la desafiante inutilidad de algunas piezas escenográficas (la escalera normal, no “intervenida”, en mitad del escenario y una soga colgando por dentro se lleva el premio, es mas Ionesco de Grotesco rioplatense)

Consejo pictórico: vale la pena correrse hasta la entrada de la sala y, con el escenario abierto y la obra ya casi, casi en función, mirarlo. Si después se queda no acuse a nadie de su atrevimiento.

La obra, el texto de la obra, ya que el trabajo está anunciado como ”una obra de texto” a la que le fueron tijereteando y agregando, con esa deleznable costumbre de la creación colectiva, se acomoda, ese es el intento, al recorte de cada uno de los personajes.

No es gratuita la referencia al grotesco rioplatense que llegaba, con su brutal simpleza, a quienes se acercaban al teatro. Doble tarea de aquella fórmula, contar y seducir espectadores, vírgenes de teatro y necesitados de mensaje y luz sobre la realidad que el grotesco, con su trazo, denunciaba, El Grotesco daba el camino, eso es la idea de una —se insiste— injustificada realidad que sublevaba. Injustificada por injusta, se entiende. El Grotesco fue siempre un teatro de ideas filosófico /  políticas enmascaradas en el exceso.

Los personajes centrales se enumeran pero no se disculpa. En el dueño del circo, gordo y exhibicionista, demasiado externo y poco convincente, tal vez se quiera iluminar a los patrones, el patrón, el Imperio dominante, algo así, quizás, tal vez. Nada es sencillo con un personaje que podía ser una clara macchietta y es un ensayo del como desbaratar lo fácil. Los absurdos teatrales, con poca demarcación de  los personajes con sus textos, sus posturas, aparece mas sencillo de advertir con el vestuario per cuidado, una obra pocas veces es un vestuario.

En las tres hijas perfiladas va-ya-uno-a-sa-ber para que teatro del desafío en el “under, con “la mujer barbuda”, la domadora y la ecuyere o trapecista, según… el grotesco fallido se diluye en un payaso (bufón) que por falta de simpatía ni conmueve ni asusta, sino que llama al pedido de revisión con una pregunta: ¿qué denuncia, qué avisa, que ironiza, qué exagera, que cotorrea en el oído del dueño del circo…? El bufón, en el teatro, es un personaje con un rol determinado. El texto insiste, “soy un bufón”. Eso le manda decir el autor al personaje. Si es payaso no sirve, si es bufón no confabula ni distrae ni destruye pero perdón, finalmente si, si que destruye la magia de los bufones, tan esenciales en mucho teatro clásico donde ése personje dice cosas que los demás no dirán. Eso, que es valioso, no está escrito.

El cierre, con la arenga tipo Evita o CFK de la sirvienta, termina por convertir una obra teatral premiada (qué jurado, qué jurado municipal…) en un panfleto político demasiado elemental.

Estamos en claro, todos, que Argentina es un Gran Circo. Se acepta, por muy usada, que la metáfora le cabe. También hace mucho que sabemos que hay dueños del circo y peoncitos que cuidan a los leones. Aquí suman un conflicto con los enanos del circo, “en huelga y estado de asamblea”. Nota: la primera vez que lo dicen logran la única carcajada espontánea, mas allá del parentesco de algunos espectadores que apoyan desde la platea a sus afectos en el escenario. Eso es amor del bueno.

Hay sin embargo una grande y perfecta alegoría. Este circo ni alegra ni entristece, ni deslumbra, ni acongoja. En eso es casi, casi, como lo que se propone describir y señala la gacetilla:… “comedia desopilante con una mirada fresca y actual de la democracia, que a través de personajes tan excéntricos como entrañables reflexiona sobre los desafíos de las sociedades actuales”. La gacetilla acierta en “ desafíos de las sociedades actuales” en el resto exagera, se equivoca.

Miremos el Grotesco al revés. No se equivoca, tal vez no hay yerro y el mensaje político sea una gacetilla que resume todo en sus pocas líneas. Algo es cierto, puede estar en la gacetilla, no está en el escenario. Adelante con la gacetilla, es mas económica que la obra, va por las redes. “Páguenlé a los enanos”… Cheee.

El autor dirige. Doble chás chás en la cola. El teatro da revancha. La vida Argentina que intentó reflejar no estoy tan seguro que de revancha. Tengo la certeza que el autor y director no la relató bien. En Argentina este es un tiempo de relatos. Falló. Game Over.