Fátima y el Duque de Windsor

“María Eugenia Flórez, conocida artísticamente como Fátima Flórez, es una actrizbailarinacantantemodeloconductoraimitadora y humorista argentina.

Es principalmente conocida por haber sido la conductora junto a Gabriela Sobrado de Plan TV, y por sus imitaciones de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en Periodismo para todos, conducido por el periodista Jorge Lanata.

“Ha ganado dos premios Martín Fierro (2013 y 2015), gracias a sus imitaciones en Periodismo para todos y ShowMatch, mientras que por su labor en teatro ha ganado cuatro premios Carlos, cinco premios Estrella de Mar y cinco premios VOS y es la única artista de Argentina que ganó tres oros (dos Carlos de Oro y un Estrella de Mar de Oro) en las temporadas de teatro”.

“Desde agosto de 2023, es la pareja del presidente de Argentina Javier Milei”.

Wikipedia resuelve las cosas quitando enojos a quienes puede molestar la información personalizada. Fátima es eso y es esto: Biografía “Nació en Olivos el 3 de febrero de 1978. Allí vivió durante toda su infancia hasta la secundaria. Jugó al hockey desde los 6 a los 14 años. Su padre era arquitecto y su madre profesora de geografía”.

No hay modo de escapar de esta certeza: es la mas importante “capocómica” de Argentina. Desde Niní Marshall, bien que con otra impronta actoral, nadie tiene el eje de un espectáculo como Fátima. Niní inventaba personajes, caricaturas de la vida real. Era un tratado de sociología de la calle. Fue única. Fátima recrea, como caricaturas, personajes ya conocidos de la vida real. Actualmente es lo mejor que oferta el espectáculo en esa cuerda: imitaciones.

A una imitadora se le pide que encuentre los elementos, “los tics”, los valores que resaltan de la persona a imitar. Fátima lo hace con personajes tales como Mirtha Legrand y Susana Giménez. Ha sido la mas eficaz imitadora de Cristina Elizabet Fernández de Kirchner, la muchacha del arrabal platense. Nota: esta calificación (La mas eficaz imitadora) no es necesario que la compartan.

También imita a otros personajes del Siglo XX, como Tina Turner (muy lograda) y Marilyn (Marilyn Monroe, claro está). Su capacidad para imitar exime que sea criticada por aquello que se le exige a los cantantes: el exacto tono en el preciso momento. No es Tina Turner. No es Taylor Swift. No deberíamos enojarnos si desafina, deberíamos elogiarla porque es el mejor remedo de Tina Turner, al punto que “vemos” a la estrella en el escenario, para dar un ejemplo claro sobre de qué va la cosa.

“Los tics” de lenguaje, como gestuales, saber qué cosas tomar de la persona a quien se imita, la convierten en lo que es: triunfadora. Multipremiada. Conocida. “Capocómica”. Su despliegue en el escenario es importante. Es importante su esfuerzo.

En este año, en el que sólo puede aspirar a reconocimientos generales ya que, personalmente, ha sido lo que se informa: Multipremiada, la situación ha derivado. Fátima tiene un reconocimiento popular (Sala de 900 localidades con el dibujo de las butacas siempre tachado y tachado por entradas vendidas) que comporta otro análisis, excede a la crítica que a veces ha sido impiadosa y en otras oportunidades simplemente indicadora de los límites de su oferta que se repite: es la imitación de personajes populares del Siglo XX con una habilidad y destreza que la vuelve la mas importante en ese punto; Fátima es una Capocómica y eficacísima imitadora.

La existencia de Javier Milei presidente abre un camino que no tiene término y que debe recorrerse como decía Pestalozzi de la educación: “Paso a paso y acabadamente”. No es final abierto, es historia en desarrollo. ¿Se entiende?. Historia en desarrollo.

Somos testigos, acaso parte integrante, de una historia en tiempo real. Fátima y Milei son un Reality Show que va y va. Es una relación que es parte de un escenario mayor y donde los personajes laterales, la escenografía, la mismísima trama tiene estado público y páginas inciertas, obviamente la de mañana y así las siguientes. No se es Presidente de los argentinos vanamente. No se sube, como presidente, a darle un efusivo beso a la estrella de un espectáculo sin que las cosas no cambien. Todo gesto es un mensaje. Todo mensaje suma. Aleteo de mariposa y tormentón. ¿Remember?

 ¿Quién sabe dónde termina este amor? ¿El amor vencerá al tiempo? ¿Las contingencias individuales de amor-odio, como de triunfo o fracaso de uno de los protagonistas influenciará el porvenir de la otra?

El Reality Show tiene antecedentes muy serios que pueden contarse. Recordaba dos casos mundiales del hecho: el amor público.  Según advierto, son dos posibilidades muy evidentes del amor peleando contra el tiempo, la historia, la sociedad. Las dos se diferencian y dan extremos muy visibles en los que el punto central, incandescente, es el amor. Debo repetirlo: el tema es el amor.

Frida Kahlo y Diego de Rivera fue uno de esos Realitys. Lo suyo fue un tempestuoso amor en plena calle, lo dicho, un Reality. Todos, en todas partes, entendieron el amor como la sustancia que, se repite, se volvió incandescente. Personalmente aclaro: aún me conmueve la vida de Frida.

“Eduardo era el jefe nominal de la Iglesia de Inglaterra, que no permitía que las personas divorciadas se volvieran a casar mientras el cónyuge anterior estuviera vivo, por lo que la opinión más extendida era que el rey no podía casarse con Wallis Simpson y, al mismo tiempo, permanecer en el trono. A pesar de la oposición, Eduardo declaró que amaba a la señora Simpson y pretendía casarse con ella tanto si los gobiernos aprobaban el enlace como si no. Abdicó”.

“Le sucedió su hermano Alberto, Eduardo recibió el título de duque de Windsor  y se casó con la señora Simpson al año siguiente. Permanecieron casados hasta la muerte de Eduardo, 35 años más tarde”.

El amor mueve las piezas de un modo diferente. Química del aire y la magia. Algo. Está pasando, el gerundio es apropiado, es un verbo en movimiento. Otro Reality a la calle, con un final incandescente: el amor venciendo al tiempo. Esa es la apuesta.

En este juego del amor en serio es donde comienza a tratarse, debería tratarse, el de Fátima y Javier.

En el espectáculo la protagonista hace mención varias veces a la relación y, entre sus trabajos de imitación, está el de su pareja. Es una jugada personal que se suma a lo dicho: Reality, historia en tiempo real. ¿Quien imíta a un presidente con el presidente delante y siendo este, el presidente, el actual amor de su vida…?

Vuelve a imitar a CFK. Cada momento es un presente absoluto que se incorpora a un contínuo, una suerte de río de Heráclito donde se mojan y se mojan, siendo que no es el mismo, claro está, pero suma a lo dicho: humedecida noticia en desarrollo.

En el espectáculo los “teloneros”, que permiten el paso de un cuadro musical a otro, son Polino y La Bruna.  El primero cuenta sus comienzos otra vez. Debe decirse que no altera lo que ya confesara en varios espectáculos anteriores. Y el otro “telonero” La Bruna, resuelve su presencia (ambos entran y salen varias veces) con oficio.

Repito concepto. Está pasando, el gerundio es apropiado, es un verbo en movimiento. Otro Reality a la calle, con un final incandescente: el amor venciendo al tiempo ¿podrá?

 Además del amor del rey que abdicó y la yunta brava de Frida y Diego al salir del teatro donde se presenta en Mar del Plata, recordaba mas, evocaba el recitado de Jaime Dávalos para que Falú tocase y cantase la “Tonada del viejo amor”. Jaime decía (cito de memoria) …”no le prometas a nadie que nunca la olvidarás, porque el amor es eterno… y nuestro paso… fugaz”.

Imitemos al periodismo…. Comenzó la temporada 2023/24 el espectáculo Fátima al 100%…”noticia en desarrollo”.