El Quijote, Martín Fierro y Cacho Castaña

Esa gran enciclopedia del olvido momentáneo y la recordación instantánea que es “el Google” sirve para un tema tan incorrecto que acaso, además de pelear por la publicación de este artículo (periodístico, solo periodístico) deba parar de pechito los insultos. Ante eso un solo pedido. La doble lectura. Después no quedará otra. Si uno se atreve con un tema que muchos esquivan los sopapos parecerán merecidos y acaso lo sean.

Hablemos de El Quijote. En Google se lee: “En El laberinto de amor, Miguel de Cervantes pone en boca de Manfredo, que se resiste a encontrarse con Julia para no caer en la tentación de gozar de ella, el siguiente discurso: “… y yo soy de parecer / y la experiencia lo enseña / que ablandarán una peña / lágrimas de una mujer”.

Por eso insiste: “Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros”. Hay una referencia más: “Lloraron especialmente las mujeres, que de su naturaleza son tiernas y compasivas….”

La pregunta que cabe es: ¿sacamos de contexto a El Quijote, a Don Miguel de Cervantes?

La respuesta es No. En su tiempo y en su modo lo suyo era correcto. Tanto que es el libro más importante de nuestro idioma y uno de los verdaderamente definitivos en el mundo, en el mundo de las palabras que cuentan de una sociedad. Eso dice. Eso se acepta que diga. Aún hoy porque entendemos lo suyo como lo que es: suyo. El hombre y su circunstancia.

No está solo el ‘manco de Lepanto‘, ¿o deberíamos decir el escritor con capacidad diferente…?

En el Martín Fierro, la cuestión de género en sus estrofas es demasiado explícita como para molestarnos en alterar. Las tomamos del Google y dicen: “Y menudeando los tragos / aquel viejo como cerro,/ “No olvidés, me decía, Fierro, / que el hombre no debe creer, / en lágrimas de mujer / ni en la renguera del perro.”

Y cpmo si esto fuese poco, insiste en otros versos que también transcribimos: “Es un bicho la mujer / que yo aquí no lo destapo; / siempre quiere al hombre guapo, / más fijate en la elección; /porque tiene el corazón / como barriga de sapo”. Poco que comentar.

Francisco Canaro y Manuel Romero dicen: “¡Mujer, pa’ ser falluta! dije, amargado, y sus billetes despedacé. Después, silbando un tango, galgueando de hambre, pa’ mi cotorro me encaminé”. El asunto no está terminado.

Ivan Diez, poeta lunfardo, como parte de una serie de poemas lu nfardos que musicalizara Edmundo Rivero, oferta uno que, inclusive, hacía sonreir a Joan Manuel Serrat, que pedía que se lo cantasen una vez, una vez más, “Amablemente”. Música: Edmundo Rivero – Letra: Iván Diez (milonga) (advertencia, se respeta el armado: es un soneto.

“La encontró en el bulín y en otros brazos…/ Sin embargo, canchero y sin cabrearse,/ le dijo al gavilán: “Puede rajarse; / el hombre no es culpable en estos casos.”

La segunda cuarteta es más clara todavía: “Al encontarse solo con la mina, / pidió las zapatillas y ya listo, / le dijo cual si nada hubiera visto: / “Cebame un par de mates, Catalina.”

Es en el primero de los dos tercetos donde el drama se desencadena. Además de la traición el disimulo. “La mina, jaboneada, le hizo caso / y el varón, saboreándose un buen faso, /la siguió chamuyando de pavadas… / Y luego, besuqueándole la frente, / con gran tranquilidad, amablemente, / le fajó treinta y cuatro puñaladas“.

Hasta hace poco tiempo la legislación sostenía el drama pasional. Hoy no es así, legalmente no es así.La descripción de una mujer, como género, como pareja, como compañera de vida en Carlos Gardel, como enEnrique Santos Discépolo, se resuelve de modo explícito, erróneo, pero poco disimulado:

Gardel, cantando un Discépolo, pone las cosas en un punto de no retorno: “Esta noche me emborracho”es un punto de cruce de los amores contrariados y las costumbres sociales. Un retrato de época que parece inobjetable:

“Sola, fané, descangayada, la vi esta madrugada salir de un cabaret, flaca, dos cuartos de cogote y una percha en el escote bajo la nuez, chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando su desnudez, parecía un gallo desplumao mostrando al compadrear el cuero picoteao; yo que sé cu ando no aguanto más al verla así rajé, pa’ no llorar. Y pensar que hace diez años fue mi locura que llegué hasta la traición por su hermosura, que esto que hoy es un cascajo fue la dulce metedura donde yo perdí el honor, que chiflao por su belleza le quité el pan a la vieja me hice ruin y pechador que quedé si un amigo, que viví de mala fe que me tuvo de rodillas sin moral, hecho un mendigo cuando se fue. Nunca soñé que la vería en un Resquiesca In Pache tan cruel como el de hoy, mire si no es pa´ suicidarse, que por ese cachivache sea lo que soy. Fiera venganza la del tiempo que le hace ver deshecho lo que uno amó. Este encuentro me ha hecho tanto mal que si lo pienso más termino envenenao. Esta noche me emborracho bien, me mamo bien mamao. pa` no pensar”.

Nada como Discépolo para el nihilismo tanguero pero, caramba, lo han cantado tantos… después de Charles Romualdo, claro está.

La abundancia estremece. Enrique Cadícamo acaso sea de los mas prolíficos letristas del tango y en“Pompas de jabón” (que escribió con menos de 20 años) declara, advierte, juzga y condena: “El mishe que te mima con sus morlacos /el día menos pensado se aburrirá y entonces como tantas flores de fango /iras por esas calles a mendigar. Triunfás porque sos apenas /embrión de carne cansada/y porque tu carcajada es dulce modulación. /Cuando implacables los años /te inyecten sus amarguras….. /ya veras que tus locuras /fueron pompas de jabón”. (Letra: Enrique Cadicamo Musica: Roberto Emilio Goyeneche. Año: 1925).

Tal vez el cierre sea este soneto: “Él se lo había dicho:/“Del laburo sin hacer estación, venite a casa./ No es que yo esté celoso, te lo juro,/ Pero si vos no estás… no sé qué pasa”…/ “Si tardás en llegar tengo pavura/ De que te hayas peleao en la milonga,/ Vos sabés que no falta un caradura/ Y yo te “manco” bien, cara chinonga”…/ Pero ella se olvidó, sucia y borracha / Llegó como a las nueve la muchacha / Por seguirle la farra a un mishenón./ Los bifes, los vecinos me decían,/ Parecían aplausos, parecían,/ De una noche de gala en el Colón”. Autor: Celedonio Esteban Flores.

Horacio Ferrer, finalmente enaltecido por Astor Piazzola, describe: “Del fondo de las cosas y envuelta en una estola de frío, con el gesto de quien se ha muerto mucho, vendrá la última grela, fatal, canyengue y sola, taqueando entre la pampa tiniebla de los puchos./…./Y un sordo carraspeo de esplín y de macanas, tangueándole en el alma le quemará la voz, y muda y de rodillas se venderá sin ganas, sin vida, y por dos pesos, a la bondad de Dios. /…/ Qué sola irá la grela, tan última y tan rara, sus grandes ojos tristes trampeados por la suerte, serán sobre el tapete raído de su cara, los dos fúnebres ases cargados de la muerte”….

Hasta allí la poesía del puerto, al que se llega por El Quijote y Martín Fierro. En el franco deterioro de las ciudades un día aparece esto:

“Si te agarro con otro te mato , te doy una paliza y después me escapo … Dicen que yo soy violento pero no te olvides que yo no soy lento, dicen que yo soy celoso pero no te olvides que yo fui tramposo … si te agarro con otro te mato te doy una paliza y después me escapo …si te agarro con otro te mato …te doy una paliza y después me escapo”…

Registrado en SADAIC y dándole, todavía, dividendos autorales a “Cacho Castaña” debemos a él, también a él, considerarlo dentro de un contexto.

La viruela se cura con una vacuna que llega a todos. La polio igual. No es una frase desafortunada. Es un texto y un contexto. Eso. Solo eso. Por si no se entendió: ¿vacunamos el tango, a José Herná ndez, al Quijote…? Eh… Eh… Se lee poco a Cervantes. Casi nada a José Hernández. Un día nadie escuchará a Cacho Castaña y el mundo seguirá andando.

Especial para el portal Urgente 24