El Centro de Rosario se muere

El Centro de Rosario, de la ciudad que come y duerme sola, sin la provincia ni la nación encima y que, caramba, de ellas depende en una inter relación inestable y torcida, no está bien.

Es una mala herencia recibida la agonía del centro de la ciudad, una zona que tiene horarios bancarios y comerciales desmarcados y modos de llegar bastante irregulares.

En este Centro viven dos grupos, los desharrapados, puestos de venta irregulares, dormilones de zaguán y vivillos del manoteo y los demás, con un plato de algo para el desayuno de la mañana siguiente.

Ambos tienen problemas; corrección: un solo problema: la agonía. El Centro de la ciudad no respira de modo confortable, se ahoga, no está bien.

Es notable una ausencia, permítanme el oxímoron: es visible la ausencia de guardias municipales (como quiera que se llamen y se vistan ahora, durante la Intendencia Javkin) y controles policiales firmes durante el día y permanentes durante la noche. Otro oxímoron: la soledad está muy mal acompañada. Mete miedo el Centro de Rosario.

El socialismo pensaba una ciudad y la ciudad se autopercibía diferente y actuaba según eso, su percepción. No hay explicación que salve el yerro. La imaginaban y la contaban de un modo y se comportaba diferente. Independiente del cuento. Hoy eso es el problema de cada día. El socialismo miraba para otro lado. Hay pagar las consecuencias.

El relato iba por una serie de notas – mentirosas – que los diferentes medíos publicaban, sin reflexionar muy bien qué decían y la ciudad ejecutaba de modo diferente.

Esta es, después de La Peste, con la sábana caída y nuestras miserias al desnudo, la Región Rosario diferente.

El mas claro punto de desencuentro (y de complicidad, hablemos sin mentiras) aparece en el elevado perfil de los edificios contra el río y – pegaditas, pegaditas – las mínimas casas de una barriada que, por las buenas y las malas, fue cambiando sus modos, usos y costumbres.

Aparecieron  Avenidas rumbo a la nada y paseos de buenos nombres de políticos y malos hábitos de construcción. Caramba, hay edificios con el «final de obra” en nebulosa, escrituraciones atrasadas y recategorizaciones a paso de tortuga.

El dinero mal habido puesto a blanquear en construcciones es una historia visible. El centro que agoniza es mas visible todavía. Calles que se angostaron. Líneas de transporte urbano tropezando entre si por difíciles recorridos y un paisaje tenebroso cuando llega la noche.

Locales céntricos vacíos, poco entusiasmo, ningún plan y la basura y sus derivados que se muestran con la panza al aire en el que fuera el nudo de la ciudad mas poblada de la provincia.

Se pueden encontrar dibujos y maquetas de una ciudad que sólo existía en los anuncios del socialismo que la gobernó (aún co – gobierna) por mas de 25 años. Es visible el yerro de cuanto se dijo y lo que visiblemente sucedió.

Este es un llanto sin debate: el silencio de quienes fueron sus creadores / inventores / desarrolladores se resuelve en privado, cuando sueltan un lagrimón.

Monumentos al adiós. Un elefante que agoniza en Sarmiento y Córdoba. Edificio La Favorita. A su alrededor 4 galerías comerciales que también se demoran, languidecen, lo dicho: agonizan.

El otro elefante es una mentira del socialismo que el peronismo no ha resuelto: un hospital que no existe y ha sido inaugurado varias veces.

Ese elefante se mira desde la Avenida que circunvala Rosario y deja Villa Gobernador Gálvez de allá y Rosario de este lado, el de acá. No había pavimento, cloacas, gas, agua corriente, nada tenía y… el socialismo lo pre inauguró muchas veces. Proveedores del Estado que ya cobraron y una historia que se resuelve en este concepto. Hay que terminarlo, darle un sentido diferente como hospital y asumir los mayores costos. Perotti… holaaaaa.

El socialismo creaba símbolos que hoy son cáscaras o frases cercanas a la tontería, en todo caso a la superchería.

El valor de lo simbólico no está en duda; los símbolos maltratados indican lo peor de quienes deberían cuidarlos y los dejan boqueando. No es bueno. Es una clara señal de impotencia y qué me importa no cuidar los símbolos. Los pueblos respetuosos de su pasado no actúan así.

No oferta esta nota datos estadísticos actualizados u oficiales (que no es lo mismo) sino el simple ejercicio de la memoria de un cronista, muchos somos testigos y memoria y eso alcanza ante lo evidente. Los elefantes agonizan.

Un dato: mas de 100.000 tarjetas de crédito de Falabella, con uso en negocios de la zona, pone a este elefante moribundo como un eje socio /comercial / financiero muy grande.

Los bancos en el Centro de Rosario siguen estando, la empresa comercial que era el corazón del centro no está.

Parece una frase de otro sitio: el Centro de Rosario se quedó sin corazón. La culpa es una cadena de equivocaciones en la gestión pública con un problema, no la asumen, por lo tanto no intentan resolverla.  Niegan el equívoco.

No ven yerro en calles con “se alquila, se alquila, se alquila y se vende”. No es un cartel, es una queja que acompaña al paseo sin pasión y con tristeza. Desapasionadamente se puede certificar: no es negocio el negocio en el centro.

Poco cuidado urbano, nada de vigilancia, escasa circulación, altos precios de alquileres, ninguna inversión en la mejora urbana, ni arquigráfica, ni  reformulación de la contaminación visual y la mugre del suelo. El abandono está ganando batalla tras batalla día por día.

La municipalidad socialista quitó los colectivos, empedró para peatonal y lenta la calle Sarmiento (quedó la esquina de La Favorita entre dos peatonales) achicó las calles laterales, alejó los colectivos – se repite – y angostó las calles.

 Nadie transita cómodo en “el centro”. Planificó una ciudad donde, esto es vital, nunca hubo cuidado por los vendedores ambulantes, la limpieza, una simple garita de turismo no hubo, no la hay y ahora, ayer, en los días raros de “La noche de las Peatonales”, un invento para que todos veamos que no está bien el sitio y sin embargo hay esperanza y voluntad de comerciar y caminar, los paseantes por la Peatonal no tenían, no tienen donde preguntar algo y uno también se pregunta: ¿existe Turismo Rosario? El Estado, si, ¿el Estado?. Si, caramba.  Si está haciendo algo no lo dice. Y si no lo hace…

El socialismo planificó una ciudad y la ciudad creció a su modo, sin atender las fotos y bocetos del socialismo que “relataba” una ciudad mientras la verdadera era otra, mas dislocada, rebelde, angustiada.

Lo que parece posible se vuelve intratable. Una vez un funcionario de la actual administración, en charla pública por un medio intentó decirme que se estaban ocupando del tema y lo interrumpí.

El viejo periodismo al que pertenezco se irrita con el relato y le brota un latinazgo: “res non verba”. Cualquiera ve el elefante agonizando. Impiadosamente. Cerró en Julio del 2021. Eso dice la lápida. Un año.

Hace muchos años, pero no tantos como para el olvido, fuimos todos testigos y memoria de la cesión del “Batallón 121” a la Región Rosario.

El capricho de una pareja de la última estampita real del socialismo planteó que en esos terrenos no debía ir un hospital que alivianase al HECA y sirviese, al igual que el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), a la Región.

El Hospital empezó a construirse – donde no se podía – hace muchos años, pero no tantos como para el olvido.

El peronismo no ha contado la “verdad verdadera” sobre el Elefante que Agoniza. Pronto los mismos que fallaron, los socialistas/radicales responsables de eso, del Hospital Fallido que inauguraron dos veces por año y nunca terminaron, que se desguaza por la tarea de hormigas ladronas necesitadas de algo, en rigor necesitadas de todo, que conforman la banda anónima de rateros, la suma de los indigentes de la zona que en cada noche, en cada fin de semana sin custodias, quitan un vidrio, un contramarco, una puerta, media ventana y pronto, repito la advertencia, pronto los que fabricaron un Elefante Deforme e inútil, el Hospital Regional Rosario Sur, querrán criticar (algunos ya lo hacen) al peronismo por no terminarlo.

Algo de razón tienen los socialistas, dejaron un elefante agonizando y el peronismo se distrajo y no advirtió ni denunció culpables. Había. Están.

El Centro y su animal enfermo no tiene explicación. Son dos. Enterrarlos o rehabilitarlos. Para que se entienda: Memoria simbólica y mucho Comercio… mas Salud. De eso se trata. Las ciudades sin comercio ni plan de salud, viven y mueren según se las quiera mucho, poquito o nada.