Esta columna de los lunes, en el diario El Litoral de Santa Fe suele escribirse, generalmente, antes del fin de semana. Este fin de semana es muy especial para la provincia. El sábado anterior cerró la inscripción, en la ciudad capital de la provincia, de las inscripciones para las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de abril y las consecuentes generales de junio.
Cualquiera sea el resultado de esas listas, listas satélites, candidatos sorpresas, listas colectoras y “testimoniales” hay factos definitivos.
El radicalismo tiende a tornarse radicalismo. Que el candidato del PRO Cambiemos sea José Corral, convicto y confeso de radicalismo permanente y militante, pone las cosas en su lugar. De un Midachi a un Corral hay toda una historia. Por si no se entiende. Parecidos, pero diferentes.
Que el peronismo haya decidido reunirse y disputar la provincia y Rosario con candidaturas expectables, posibles y, según encuestas, para el voto a voto en la final de junio, también define. Hasta el nombre tiene lo suyo: “Juntos”.
Diversas y particulares las causas pero lo visible es esto. El radicalismo intenta un rol protagónico. El peronismo abandona luchas verdaderamente encarnizadas.
Se podrá argumentar que es una tendencia que comprende diversos territorios. Re definamos. Sucede en la provincia y conviene un recordatorio.
El radicalismo habitaba territorialmente el FPCyS pero no encabezaba listados provinciales. El peronismo estaba dividido desde la defección de Jorge Obeid y el cese de la Ley de Lemas que lo mandó al llano. Ahora el radicalismo encabeza fórmulas y el peronismo acepta mas de 10 agrupaciones desde el centro hacia la leve derecha y la encendida izquierda. Algo cambió.
Como si esto fuese poco el socialismo, durante el tiempo de Binner la cabeza pensante de un agrupamiento que enfrentaba al peronismo (el socialismo en el mencionado FPCyS) sostiene radicales que exigen mas y mas lugar en listados provinciales y en listados departamentales y de municipios. El fenómeno del socialismo, un partido de cuadros encabezando un frente con un partido de masas como socio “aportante” (UCR) y socios mnoritarios, está en una etapa de elongación forzosa. Los radicales están como radicales en Cambiemos (con un lío por la sigla) y como territoriales dentro un FPCyS que debe sobrellevar esta elección, la primera con radicales dentro y fuera. Aclaremos. El 2015 los encontró dividiéndose.
AHORRO FORZOSO
Daniel Scioli y Carlos Reuteman conforman la protohistoria del salto a la fama como antecedente de pergaminos políticos. Mas claro, los armadores de fórmulas hicieron un salto a la fama para traer gente con un pasado conocido en otra especialidad. El grado de conocimiento y la empatía son valiosos. Fueron y son valiosos.
En los partidos de masa un famoso es uno mas en una serie de afiliados. Nito Artaza, para citar otro nombre, tiene la doble nacionalidad. Cómico y de familia con militancia política.
A Reuteman y Scioli, los que mas han perdurado, le siguieron varios. El Midachi es un ejemplo que sirve a un doble ejemplo. Fue a la política y volvió a lo suyo. Artaza también. Rara cuestión que la comicidad habilite a la fama, la fama al salto político, el fracaso político permite el retorno a la risa. Con éxito. Rara cuestión.
Ahora es un partido de cuadros el que, aprovechando la “experiencia Santa Fe” con Emilio Jatón, reproduce el fenómeno en Rosario con la productora primero, periodista frente a cámaras después, Susana Rueda, candidata a primer concejal por el socialismo. Grandinetti y Norma López por el peronismo. Anita Martínez y Carlos Cardozo por el PRO Cambiemos, como antes Elbio Martínez (PDP) y Evaristo Monti (por algún peronismo) dieron cuenta del salto desde este lugar, periodismo, hacia aquel lugar, la política activa.
Peronistas y Radicales, re posicionados en la grilla como partidos reales (aún con siglas en discusión) pueden decirle a un partido de cuadros que eligió a Jatón en Santa fe y ahora a Susana Rueda en Rosario una frase conocida;:” bienvenidos a casa” donde el salón de la fama ahorra tiempo y esfuerzo. El Siglo XXI, bien asumido, no es el siglo de la militancia. Es el siglo de las promesas y las gestiones, de los compromisos y los archivos. Nuevamente el pan es pan… y el vino… es vino.
Publicado en El Litoral el 24 de Febrero.