Las aspas sentadas el corazón volando

por BigoteAcosta en Opinión

Llovía sobre la costa marplatense, el viento cruzaba el Boulevard Marítimo y había que llegarse, con el viento y la lluvia en contra, hasta el refugio de la Recova para, por el costadito, acceder al Teatro Auditorium. Fuimos por una obligación contractual, el contrato con Susana Rinaldi es de inquilinos y propietarios de un mandato que nadie quiere romper, solo que a veces el viento arrecia y nadie es nuevo en este tránsito vital, entre los que quieren a Susana; tal vez los músicos, todos jóvenes, pero las canciones son las del alma, un alma que canta. Las almas, por construcción no tienen edad, no tienen horario. Son almas. Fuimos. Hay que ir. Con la Tana siempre hay que estar. Ese molino de El Quijote tenía las cuatro aspas que el viento agitaba y allí arremetía el caballero – pienso yo que aquello debía ser como lo cuenta quien lo escribió – en una aventura inusitada contra un gigante quieto y que despertarlo era la tarea del sujeto que, en un flaco Rocinante, en un escuálido rocín, avanzaba y esas aspas serían parte del juego y claro que lo eran, el juego era el juego en el que se ensañaba [...]

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